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Estudio de Artes Escénicas y Audiovisuales

Conoce a Bonnie Morín, entrevista

Viernes, 04 Marzo 2016 18:16 Escrito por 

Me entrené en Los Ángeles durante 11 años; académicamente me gradué en la UCLA, pero realmente aprendí el arte de la interpretación en los estudios y talleres de mis profesores privados, tales como Albert Morgenstern, Stella Adler, Peggy Feury, todos co-fundadores del Actor’s Studio con Lee Strassberg, que luego se separaron y fueron por sus propios caminos. Todos con una manera particular de ver, entender, vivir y enseñar el Método.
A través de los casi 30 años en que me he dedicado a la formación de actores y directores, yo también he desarrollado mi manera de ver y aplicar el Método; el Estudio de Interpretación de Bonnie Morín es el resultado de esa experiencia.

 ¿Cuál ha sido mi aportación al Método?
Después de 30 años de experiencia como profesora de interpretación en Estados Unidos, Venezuela y ahora España, la aportación que he realizado al Método está estréchamente relacionada con mi trabajo como directora y docente. He agregado aspectos y objetivos nuevos a cada uno de los ejercicios que aprendí de mis maestros. De alguna forma, cada ejercicio se ha convertido en una nueva versión de aquellos ejercicios. He diseñado también ejercicios totalmente novedosos en la búsqueda del centro de cada actor. Entre ellos figuran: el ejercicio de confrontación, descripción de personas y lugares; ejercicio de ocupación, ejercicio de la Historia Imaginaria partes 1, 2 y 3, que abarcan una variedad de aspectos que tienen que ver con lo que llamo el “Malabarismo Escénico”, que no es otra cosa que la habilidad que debe tener el actor para manejar diversos objetivos simultáneamente, dando como resultado un incremento notable de su calidad interpretativa.

Otro aspecto de gran importancia es el trabajo de Construcción de Personajes. Esta es una de las áreas más descuidadas o sin tratar en la mayoría de las escuelas en Madrid, quizás en España. Creo que existe un mal entendido en torno a lo que significa “construcción de personaje” o “caracterización”: en la mayor parte del trabajo que se observa en el cine o en el teatro, los personajes se construyen en base a un vestuario, o maquillaje, aspectos importantes pero no fundamentales y que son absolutamente externos. El análisis de la psicología del personaje suele ser anecdótico o suele simplemente ilustrarse, en lugar de fundamentarlo.

Yo suelo trabajar mucho a través de la improvisación y la investigación. Asimismo, el trabajo que tiene que ver con la cultura, acento, problemas o limitaciones físicas o psicológicas; ¿la forma de caminar o de hablar? Cómo hacer de cada personaje una pieza única, sin jamás violar la regla máxima de organicidad que exige que el actor nunca se separe de su personaje. Su esencia como ser humano, o como quieran llamarlo: el alma o espíritu del actor debe prevalecer siempre inmersa en su trabajo de actor, de otra forma se termina haciendo un cliché, un estereotipo, un trabajo sin vida y sin interés alguno.

Entrenar actores con una clara filosofía de ser independientes.
Esto conlleva un entrenamiento que exige un proceso con un tiempo adecuado para cada estudiante, ya que cada actor necesita su propio espacio para experimentar y repetir tantas veces como sea necesario, hasta haber somatizado las herramientas que nuestra escuela le aporta.

Desafortunadamente, cuando los actores comienzan sus estudios no tienen el criterio para saber qué es bueno o malo para su proceso de aprendizaje.
Mi consejo es que actores noveles no deben impresionarse con los logros que se obtienen de su trabajo gracias a la influencia de las directrices de profesores que son más directores que docentes. Estos buscan a toda costa obtener resultados de sus alumnos y de una forma inmediata, sin importar si el alumno en verdad está aprendiendo, si está adquiriendo la capacidad de manejar lo aprendido y repetirlo por sí mismo.

¿No es esta una metodología que requiere mucho tiempo para gestar actores?
Es la metodología de la FORMACIÓN PERSONALIZADA.
Ciertamente, bajo esta metodología no se puede encapsular en un tiempo límite la formación de un actor. Debe emplearse el tiempo que él necesite. Cada actor es una piedra única por esculpir. No es simplemente una frase que me he inventado porque suene bonita. Es la auténtica realidad. También puede llevar menos tiempo que el estipulado.
Como docente sigo las mismas pautas que ejercieron conmigo mis maestros. Si el talento y constancia de un alumno me pide un ritmo más rápido, lo lógico es que yo vaya a su paso y vuele con él, si es necesario. Por ello las clases no pueden estar abarrotadas de alumnos, deben tener un cupo limitado de doce como mucho. Cuanto más reducido sea el grupo, más tiempo habrá para dedicarle a cada alumno.
Contradictoriamente se piensa que las escuelas con más alumnos son las mejores. De hecho, en mi proceso de formación tuve ambas experiencias, porque aparte de los estudios con mis maestros me formé en la Universidad de la UCLA, en Los Ángeles, y pude experimentar la diferencia en calidad entre lo que aprendía en las clase de interpretación de la Universidad y en los talleres privados donde me formé. No había comparación. Por supuesto, atender a una Universidad como la UCLA significa obtener una formación cultural necesaria para todo artista. El hecho de haber podido realizar en la práctica un diseño de todas las disciplinas que engloba el teatro, para mí fue una experiencia suprema; pero hasta el día de hoy, después de tantos años de experiencia, confirmo que la formación más sólida que obtuve fue en los pequeños estudios y talleres de los grandes maestros que establecieron y difundieron el Método en los EEUU.

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